Uno de los Proyectos de Innovación que estamos llevando a cabo en infantil es el relativo a aprender a jugar al ajedrez. Los beneficios del juego del ajedrez son de sobra conocidos, pero hacerlo en etapas tempranas permite desarrollar una gran cantidad de habilidades intelectuales y sociales.

  • razonamiento lógico-matemático (se trabajan conceptos direccionales como vertical, horizontal, diagonal; geométricos como lado, vértice; numéricos y seriales como blanco, negro; de sumas y restas…);
  • análisis y síntesis (análisis de amenazas y sintetizar la mejor opción);
  • toma de decisiones;
  • atención, concentración y anticipación a los movimientos;
  • organización al planificar las jugadas;
  • responsabilidad;
  • control emocional favoreciéndose la paciencia y perseverancia;
  • ética (respeto a las normas del ajedrez, aprender a ganar con humildad y a perder con elegancia);
  • autoestima (valorándose las habilidades y el esfuerzo para lograr los objetivos);
  • creatividad e imaginación, gracias a las posibilidades que da la colocación de las piezas del tablero, etc…

En el aula de 5 años hemos comenzado aprendiendo el nombre de las piezas, cuántas hay de cada tipo y su colocación en el tablero. Progresivamente hemos conocido cuánto valen y cómo se mueven. Es increíble cómo en tan poco tiempo han sido capaces de memorizar nombres, valores y movimientos, comenzando a jugar de forma básica primero únicamente con los peones y progresivamente incluyendo el resto de las piezas. Una norma que tenemos al terminar una partida es darnos la mano y felicitar al equipo ganador.

Con la aplicación ChessApp, que hemos instalado en las pizarras digitales y ipads, hemos tenido de contrincante a nuestro amigo Next. Cómo nos gusta ganarle aunque la profe siempre nos recuerde que lo importante es jugar y pasárnoslo bien.

 Aquí os dejamos una muestra de los futuros Kasparov, Fisher, Karpov…
 

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