Cuántas veces no habremos dicho esta famosa frase a nuestros hijos o la habremos escuchado a nuestros padres. Y es que el momento de despertarse, muchas veces, suele convertirse en un caos, ya que las prisas y los nervios nos dominan y hacen que uno de los momentos placenteros del día se conviertan en algo estresante.

La clave para solucionar este caos es la organización. La elaboración de un horario nos permite calcular cuánto tiempo tenemos que dedicar a cada actividad que tenemos que realizar antes de llegar al colegio: desayunar, asearse, vestirse… Crear este cuadrante y ponerlo en conocimiento de toda la familia hace que seamos consciente de los tiempos con los que jugamos.

Una vez elaborado, tenemos unas claves que nos pueden ayudar a que este calendario no se convierta en un obstáculo más en la rutina y sea una auténtica herramienta que nos ayude:

  • Preparación el día anterior. Todo lo que dejemos preparado con antelación es calma que ganaremos: preparar la mochila, dejar en un sitio el uniforme o la ropa que nos vamos a poner, e incluso dejar puesta la mesa del desayuno nos dará minutos extras.
  • Dormir lo suficiente. Según la Asociación Española de Pediatría (AEP) un niño en edad escolar debe dormir entre 9 y 11 horas al día, siempre atendiendo a las necesidades personales de cada alumno. En el caso de los adolescentes, tener una rutina de sueño todos los días de la semana, permitirá al cuerpo ‘recargar las baterías’ mejor, además de favorecer el aprendizaje adquirido.
  • Despertar agradable. Las buenas formas, un tono agradable, y las muestras de cariño, (besos y abrazos), harán del despertar un momento propicio y favorable para ponerse en marcha.
  • Establecer las rutinas. Saber qué tiempo tengo para cada tarea me permitirá actuar de una manera u otra. Además, si anticipo y aviso del tiempo que me queda para pasar a otra, les servirá para aprender a organizarse en otros aspectos de su día a día.
  • Eliminar distracciones. Que agentes externos no nos distorsionen la paz que queremos alcanzar: televisión, tablets, juguetes, etc…
  • Refuerzo positivo. Si cumplen sus tareas, un premio (material o no) reforzará la adquisición de este hábito.
  • Repasar. Antes de salir de casa es conveniente comprobar el calendario semanal para verificar que todas las tareas están completadas e inspeccionar a los pequeños para ver que van equipados con todo lo necesario para su jornada escolar.

¡Ánimo! Y haced de las mañanas un momento placentero para toda la familia.
 

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